Olókun, es una de las últimas esposas de Òrunmìlà.

El Océano Atlántico, conocido por los Yorùbá como Òkun Yemideregbe, se cree que esta habitado por una importante divinidad de Africa Occidental y de la Diaspora. Esta divinidad, Olókun, es una de las últimas esposas de Òrunmìlà.

Fue en el regazo y el cálido abrazo de Olókum, que el espíritu de Òrúnmìlà finalmente encontró la paz. Òrúnmìlà fue con Olókun en las profunidades del mar, como médico, para cura al único hijo de ésta, Àjàó, la ostra de mar. Pero tal fue el cuidado, amor y devoción de Olókun para con su esposo, que Òrúnmìlà decidió quedarse en su morada, para no regresar jamás.

Como los Òrìsà, primero entraron a la corteza de la tierra antes de emerger a la misma, como fuerza de la naturaleza, Ilé, la tierra misma, se convirtió en un segundo òrun (cielo).

El primer cielo de donde originalmente bajaron los 400+1 Òrìsà, es conocido como òrun okè (cielo superior).

Es la morada permanente de Olódùmarè.

Pero el dios principal también visita de vez en cuando, el segundo cielo conocido como òrun odò.

Òrun odò, también conocido como, cielo inferior, es también la morada de los ancestros.

Siendo Ilé la morada de los Òrìsà, de los ancestros y siendo ella misma un Òrìsà, el planeta tierra, es en si mismo, un lugar sagrado.

No fue creado para ser explotado y violado de la manera que lo han hecho los humanos durante siglos.

Lo interesante de todo, es que todas las cosas materiales que los humanos han obtenido a través de la explotación de la tierra, al final, de un modo u otro, volverán a sus orígenes.

La tierra no la hereda nadie, por el contrario, ella nos hereda al morir y ser sepultados.

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