Olódùmarè

Para los yorùbá, Olódùmarè es un “personaje” venerable y majestuoso, de edad avanzada pero que no envejece, con canas que comandan obediencia y reverencia. Él habla, Él ordena, Él actúa, Él juzga; Él cumple las funciones de una persona de la más alta autoridad que tiene todo bajo su control. Entre las cualidades de Olódùmarè tenemos:

La energía es el principal componente de Olodumare

ÉL ES EL CREADOR

Olódùmarè dio vida a las deidades y el trabajo la de formación de la Tierra fue comisionado por Él. Todo en la Tierra debe su origen y creación a Él, es el Dador de Vida y es llamado Elémi, “El dueño del espíritu”.

ÉL ES REY

Para los yorùbá, Olódùmarè es EL REY con única e incomparable majestuosidad. Él está por encima de todas las deidades y los hombres, por eso se le conoce como el Oba-Òrun, “El Rey que mora en los cielos”.   Como el Gran Rey, Él tiene completa prerrogativa y ejercicio sobre todo. Su voluntad es absoluta.

ÉL ES OMNIPOTENTE

Los yorùbá creen que Olódùmarè es la entidad más poderosa del cielo y la tierra, y es capaz de hacer cualquier cosa. Él es habilitador de todo lo que logra su final, las cosas son posibles sólo a razón de su permiso, y son imposibles cuando él no otorga su consentimiento.

Él es quien pone en funcionamiento la maquinaria del universo, puede traerla toda, una parte, pausarla y de nuevo ponerla en marcha si se necesitara.

ÉL ES OMNISCIENTE, TODO LO SABE, TODO LO VE

Solo  Él es perfecto en sabiduría, y es infalible. Las divinidades pueden cometer errores, y el hombre nunca ha estado cerca de la perfección en lo que a sabiduría atañe, no obstante, Olódùmarè no comete errores, de su sabiduría se proveen los seres humanos y las divinidades. Olódùmarè lo conoce todo, ningún secreto se escapa a su conocimiento porque lo presencia todo.

ÉL ES JUEZ

Olódùmarè es quien dispone del destino de los hombres y cada quien recibirá de Él lo que merezca. En la tierra comenzó el juicio de acuerdo al carácter de cada individuo. Las divinidades castigan a los hombres por el rompimiento de algún tabú o por alguna ofensa en los rituales, pero es Olódùmarè quien juzga el carácter de los seres humanos.  Al ser Omnisciente, saber y verlo todo, su juicio es imparcial.

Olodumare es el único ser que posee el control del mundo de los cielos y de la Tierra.

ÉL ES INMORTAL

El concepto de inmortalidad destaca mucho al referirse a Olódùmarè. De alguna forma es un alivio y estímulo que Él posea este atributo. Es necesario saber que ÉL vivirá por siempre, que no cambiará en el medio de la mutabilidad y decadencia, que ha sido una constante en la experiencia humana.

Todos los fenómenos  naturales son evidencia de la magnanimidad de su poder.

 

Okanran Osa dice:

  • El joven nunca escucha que la ropa está muerta: La ropa sólo usa jirones viejos
  • El viejo nunca escucha que la ropa está muerta: La ropa sólo usa jirones viejos
  • El joven nunca escucha que Olódùmarè está muerto: La ropa sólo usa jirones viejos
  • El viejo nunca escucha que Olódùmarè está muerto: La ropa sólo usa jirones viejos

 

ÉL ES SAGRADO

La idea de “santidad” viene provista por las cualidades esenciales y únicas que Olódùmarè posee. Él es trascendente a tal punto, que su eminencia posee poco énfasis, exceptuando el entendimiento implícito de que está presente en todo momento, en control del curso de la naturaleza, y dispuesto para el hombre cuando y donde sea llamado.

Olódùmarè es una fuente primordial y primigenia que originó toda la vida y con la que comparte su existencia. Todo lo que existe en el universo tiene, no sólo un principio, sino una parte de ÉL, tiene su sello único y majestuoso que sólo exuda perfección y pureza. Y lo que los seres humanos debemos comprender es que la perfección está reservada sólo para su magnanimidad, y es a través de la imperfección de la naturaleza humana que Él manifiesta su poder, gentileza y sabiduría.

Aquel que comprenda que la imperfección es como debía ser la forma del mundo, estará un paso más cerca de entender que el éxito del ser humano se encuentra en la consciencia, que no es más que un delicado equilibrio entre emoción e inteligencia. Ya que finalmente es esta «consciencia» la que nos permitirá crecer espiritualmente, y ese el fin por el que Olódùmarè nos colocó en la Tierra.

Oloddumare IFA  orunmila ela ilumina te ruego te suplico eleva la conciencia de todos los babalawos de buena cabeza de buen corazón aquellos cuyo pensamiento en ti se mantiene puro para así depurar e infectar de tu sabiduría a todos.

Que tu luz decienda sobre gbogbo awo ase.

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