La lógica y las palabras de Ifá muestran que no todos en la tierra pueden ser ricos.

De lo contrario, el dinero perdería su valor social.

Olódùmarè no desea que nadie sea asesino, no quiere que nadie sea ladrón, ni tampoco ansía que la Tierra se llene de gente insensible.

Teniendo en cuenta el entorno en el que nos encontramos, decidimos a hacer las cosas para satisfacer nuestras necesidades inmediatas.

Primeramente, eligiendo el destino por sí mismo, el hombre es libre en la ciudad de los cielos.

Si alguien viene a la tierra, escoge lo que él piensa que es mejor para él, dependiendo de muchos factores.

Su entrada a la ciudad en la Tierra es por voluntad propia, y su conducta  justifica su falta de éxito en el mundo, todo está bajo su propia competencia.

En otras palabras, la persona es el arquitecto de su propia fortuna o desgracia.

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