Cuando Obatalá era dueño del Obbi

Obatala y obbi

Cuando Obatala era dueño de Obbi

Obatala y obbi

Cuando Obatalá era dueño del Obbi reunió a los Santos para darles jerar¬quía a cada uno de ellos. Esta asamblea se hizo bajo un cocotero.

Obatalá puso a los pies de cada uno un coco partido.

Por eso todos los Santos tienen derecho al coco, aunque no enteramente, pelado por tijera como por dentro (que es como se le ofrece a Obatalá).

Alrededor del arbol se sentaron los Orishas para eseuchar respetuosamente las instrucciones de Obatalá.

El único que se mostró renuente y demostró inconformidad fue Babalú Aye, pero Obatalá le dominó y al fin tuvo que acatar la voluntad del jefe supremo. Desde entonces no es posible que se practique ni un solo rito sin la ofrenda concebida de un coco a los IKUS y a los Orishas.

Los tres esclavos de Obatala

Obatalá ordenó a tres esclavos suyos llamados Aruma, Addima-Addima y Achama, que fueran a cortar guano (Mariwo), para hacerse una casa.

Addima-Addima, tuvo la preocupación de hacerse ebbó, antes de internarse en el monte, pero Orula le pidió, para verificarlo, el machete que llevaba, (que no era suyo, sino de Obatalá ).

Cuando se reunió con Anima y Achama y estos le vieron sin el machete se rieron de él, le dijeron que cortara el guano con los dientes y le dejaron solo.

Addima-Addima, dispuesto a no cortar las pencas con los dientes, pero si a arrancarías con las manos, entró en el monte, buscando las palmeras más bajas.

Una Ceiba llamó enseguida su atención, allí había un bulto raro que colgaba atado al tronco.

Addima-Addima, ayudandosé de un palo logró desprenderlo haciéndolo caer.

Halló dentro una gran cantidad de plumas de Loro.

El hallazgo era de una importancia incalculable.

(Obatalá en secreto buscaba con gran afán plumas de Loro) estas escaseaban desde hacía mucho tiempo y nada podía tener tanto precio a los pies del Orisha, Moderador y Rey del género humano, como aquellas plumas que a la sazón necesitaba urgentemente.

Addima-Addima, sabía tejer, tejió inmediatamente de guano cestas y en ellas guardó las plumas codiciadas.

No había acabado de amarrar aquel precioso cesto cuando vio cerca de la Ceiba, una AYANAKU (elefante) muerto, le arrancó los dos colmillos blancos magníficos y los ató con las plumas.

Achama y Aruma, llegaron mucho antes que Addima-Addima al lIé de Obatalá y el Orisshanla preguntó por Addima-Addima.

Ellos le respondieron: No sabemos, él nos siguió y luego se fue y nos dijo que él le había entregado a Orula su machete.

¿Mi machete? ¿el machete que le di para que me sirviese?.

Tronó Obatalá y llamó a Oggún y le dijo: En cuanto llegue Addima-Addima, que ha perdido mi machete, córtale la cabeza y bébete la sangre de él.

Oggún Unle Olé Ada Pkuta.
Oggun afiló su machete y se puso a esperar a Addima-Addima.

Cuando éste llegó, lo primero que hizo Obatalá fue que le dieron las plumas de Loro y los espléndidos enjijin (colmillos) que traía el muchacho muy ufano y Obatalá haciéndole un gesto a Oggun, (que iba a ponerse de pie para cumplir sus órdenes), le ordenó que esperara.

Addima-Addima, colocó ante Obatalá las plumas y los marfiles.

Obatalá mandó a buscar un chivo y se lo entregó a Oggún y le dijo: Toma este chivo córtale la cabeza y bébete la sangre y marchate.

En su alegría Obatalá bendijo a Addima-Addima, que había visto lo que él necesitaba.

Lo cubrió de riquezas y por Ifogué Igo (ciegos y estúpidos) castigó a Aruma y Acham.

Obatala y obbi

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