Ìrosùn Òtúrúpòn

Ifá dice que lo que le pertenece a esta persona no deberá perderse.

Si es el líder de un grupo de personas o las está guiando a un lugar específico, deberá regresar con el lote y ofrecer sacrificio a Ogún.

Deberá hacerse acompañar a todas partes por su hijo mayor y enseñarle las cosas secretas que solo él conoce. Ifá le ayudará a salir adelante en la Vida.

Èkó kó wợn yún
Èkó kó wợn bò
A dífá fún Òrúnmìlà
Níjó ti ń lợ si Àgbá ègbò ifè Olúkiribítí Àgbá ègbò ifè Olúkiribítí tóun ń lợ yìí dáa báyìí?
Wón níwợ Òrúnmìlà Wón lòó móợ lợ dáadáa Ó móợ bò dáadáa
Wón ní Ògún ní kóo lòó bợ
Ó bá bợ Ògún
Àwợn si ń gbógun lÀgbá ègbò ifè
Olúkiribítí
Wón níwợ Òrúnmìlà o la ogun òhún kợjá Wón ní kò níí sí kínní kan ti ó mu Wón ní ó móợ dárin
N ni àwợn Ológun ń şe téẹ dòní
Èkó kó wợn yún
Èkó kó wợn bò
A dífá fún Òrúnmìlà
Níjó ti ń lợ si Àgbá ègbò ifè Olúkiribítí Wón ní kó rúbợ kó lè baà şégun Òrúnmìlà gbébợ ńbè ó rúbợ
Èkó kó wợn yún
Èkó kó wợn bò Awo rere lÈkóó şe Héè
Awo rere lÈkóó şe

Héè.

Èkó los sacó.
Èkó los devolvió.
Lanzaron adivinación para Òrúnmìlà, cuando venía hacía Àgbá ègbò ifè Olúkiribítí.
¿Será buena mi estancia en Àgbá ègbò ifè Olúkiribítí?
Ellos le dijeron que todo estaría bien y que él regresaría con buenas cosas, pero que debía sacrificar a Ògún.

Él sacrificó.
Pero ellos eran belicosos en Àgbá ègbò ifè Olúkiribítí y ellos dijeron a Òrúnmìlà que navegaría a través de la guerra interna, pero que nada malo le pasaría.
Le pidieron que cantase en esa dirección, y eso es lo que los militares hacen hasta nuestros días.

Èkó los sacó.
Èkó los devolvió.
Lanzaron adivinación para Òrúnmìlà, cuando venía hacía Àgbá ègbò ifè Olúkiribítí.

Le dijeron que debía sacrificar y así lo hizo.
Èkó los sacó.
Èkó los devolvió.
¡Héè!
Èkó los sacó.
Èkó los devolvió.
¡Héè!

Akálámợbò Mợbò, mợbò Aborí mợbò
Abònà tààrà léyìn ợrùn A dífá fún Akíntóhùndè Níjó ti ń lợ sóko ợdẹ Wón ní kó rúbợ

Olóògùn ni Akíntóhùndè
Kò sí n ti ò le şe
Àwợn Olóyo si ń bẹ lóríta Àgbàlà isalà Akíntóhùndè bá múra oko ợdẹ Ợmợ è lóun ó bá a lợ
Ó kò jálè
Ó lóun ò níí mú u lợ Ó lé ợmợ òhún padà Şùgbón ńgbà ó mẹbợ Akíntóhùndè ti rúbợ è télè Èşù ni kí ợmợ ó mó padà Kó tèlé e dé ibi ti ń lợ
Akíntóhùndè bá dá gbére ńlé
Ó looko ợdẹ Ợmợ bá ń pá a léyìn Kò jé ó rí òun
Bó ti yi bìrí báyìí
Ló kan àwợn Olóyo
Wón níwợ tóòó móợ dá àwợn lóró níjù
O o yóó lợ lónii Wón bá sòpàňpá è Àwợn Olóyo jé méje
Wón ba ń bó sójú ijà lókòòkan Wón ó bàá Akíntóhùndè jà Wón féé pa á
Ợmợ bá gợ légbèé igi
Òun ń wò wón
Àwợn Olóyo méfà yòókù bá mórin sénu
Wón lAkíntóhùndè le jà o
Ìjàà ló le jà
Ó mu párá é e dá
Ìjàà ló le jà
Ó mu tòtò é e tò

Ìjàà ló le jà Àdá yoojú è jẹ Ìjàà ló le jà
Ó di pàù ó di pó
Ìjàà ló le jà
Akíntóhùndè bá dá Olóyo àkókó mólè
O bá mú àdá è
É e yoojú è kan jẹ
Ó ju ojú kan to kù sínú àpò
Ògá àwợn Olóyo ní kí enìkeji ó tún bó síbè
Ni ón bá tún wàyá ijà
Ni ón tún ń şẹ Akíntóhùndè le jà o
Ìjàà ló le jà
Ó mu párá é e dá
Ìjàà ló le jà
Ó mu tòtò é e tò
Ìjàà ló le jà Àdá yoojú è jẹ Ìjàà ló le jà
Ó di pàù ó di pó
Ìjàà ló le jà
Ó tún dá Olóyo keji mólè
Ó tún yợ ojú è kan jẹ
Ó ju ojú kan to kù sínú àpò Àwợn Olóyo ni háà Àwợn ku márùún
Ògáá wón tún ní ki ẹnikẹta ó tún bó síbè
Ệnikẹta bó síbè Akíntóhùndè tún sán an mólè Ó tún yợ ojú è jẹ
Tée dorí ẹnikẹta
Ògá àwợn Olóyo gaan bá bó síbè

Òun nikan ló kù Òún ó wàá sá lợ bí? Ó ló dáa ó yá
Ó múrá
Ó lAkíntóhùndè le jà o
Ìjàà ló le jà
Ó mu párá é e dá
Ìjàà ló le jà
Ó mu tòtò é e tò
Ìjàà ló le jà Àdá yoojú è jẹ Ìjàà ló le jà
Ó di pàù ó di pó
Ìjàà ló le jà
Gbígbé ló gbé Akíntóhùndè
Ló bá sán an mólè O bá yợ ojú è kan jẹ Ó yợ ikan jù sínú àpò
Ògá àwợn Olóyo bá lòó já ewe kan Ni bá ń ra á si ojú àwợn ợmợ è ti Akíntóhùndè ti dá
Tó ti yoojú wợn jẹ
Lojú bá ń padàá débè
Ợmợ Akíntóhùndè si ń wo gbogbo è Ògá àwợn Olóyo bá ji gbogbo àwợn ợmợ tiè
Ó fi Akíntóhùndè sílè ńbè Àwợn Olóyo bá tíwợn lợ Wón pèyindà tán
Ợmợ Akíntóhùndè bá káwó lérí
Pé háà
Bàbá òun ti kú

Ợmợ náà bá mú ewé ti ògá Olóyo ra si àwợn ợmợ è lójú
Ó bá ra á, ra á
Ó bá fi si Bàbá è lójú
Bàbá bá dide
Ệnú wáá ya Akíntóhùndè Ìwợ ợmợ, bóo ló şe dé ibi? Ợmợ lóun tèle yin ni Akíntóhùndè ni háà
Bóò bá tèlé òun ní
Kàa pin báhun?
Ewé òhún ni wá ń bẹ lodo ẹyẹ Èlulùú Tódẹ kan ò le rí lójú lásán Béèyàn bá fé rí ewé òhún
Kó lòó fó ợmợ Èlulùú lójú
Kó fi àwợn ợmợ òhún síbi ó ti bá wợn
Bí iyáa wón bá ti débè Èlulùú ó si lòó já ewé òhún Ojú ó si là
Ợmợ Akíntóhùndè ló gba Bàbá è lówó
ikú.

Akálámợbò Mợbò, mợbò Aborí mợbò
Abònà tààrà léyìn ợrùn
Lanzaron Ifá para Akíntóhùndè, el día que se iba de cacería.
Le pidieron que ofrendara.

Y así lo hizo.
Akíntóhùndè era un hombre-medicina y no había magia que no supiese realizar o conformar su preparativo.

Pero desconocía que existían monos salvajes en la unión de las rutas que llevaban a Àgbàlá isalà.

Su hijo mayor le dijo que le acompañaría, pero él le ordenó permanecer en casa.

Ya después de haber sacrificado, Èşù, le pidió al hijo mayor, que desobedeciese al padre y le acompañase, o le siguiese aunque fuera en silencio.

Cuando salieron, el hijo siguió al padre, sin que este se percatara de su presencia.

Al llegar a lo profundo del bosque, se toparon con los monos salvajes que exclamaron al ver a Akíntóhùndè:
¡Eres tú quien nos mata en la selva!
¡Tú también morirás hoy!
Y los monos salvajes lo rodearon en número de siete.

Ellos decidieron comprometerlo en un rato de lucha libre.

Ellos decidieron matarlo.

El hijo que se había escondido detrás de un árbol, estaba mirando agudamente.

El resto de los seis monos empezaron a cantar.

Akíntóhùndè podría luchar. Él realmente podría luchar.

Él sostuvo el tablón del tejado y descansos él.

Él realmente podría luchar.

Él tomó el tòtò y lo usó para congregar.

Él realmente podría luchar.

El machete tiró fuera sus ojos.

Él realmente podría luchar.

Akíntóhùndè, sacó su machete, y tumbó el primer mono.

Y tiró fuera uno de los ojos del mono en su boca, y el otro en su bolsa.

El mono líder hizo señas al segundo para pelear.

Ellos empezaron a luchar. Y en unísono ellos empezaron a cantar que: Akíntóhùndè podría luchar.

Él realmente podría luchar.

Él sostuvo el tablón del tejado y descansos él.

Él realmente podría luchar.

Él tomó el tòtò y lo usó para congregar.

Él realmente podría luchar.

El machete tiró fuera sus ojos.

Él realmente podría luchar.

Akíntóhùndè, sacó su machete, y tumbó el segundo mono.

Y tiró fuera uno de los ojos del mono en su boca, y el otro en su bolsa.

El resto de los monos gritaron:
¡Dos de nosotros se han perdido, sólo quedamos cinco!
El mono líder hizo señas al tercero para pelear.

Y el mono se acercó.

Akíntóhùndè, lo tumbó también y continuó matándolos a todos, quedando solo el mono líder, que al verse solo dijo: Solo quedo yo, podría escapar, pero prefiero luchar

Y comenzó a cantar: Akíntóhùndè podría luchar.

Él realmente podría luchar.

Él sostuvo el tablón del tejado y descansos él.

Él realmente podría luchar.

Él tomó el tòtò y lo usó para congregar.

Él realmente podría luchar.

El machete tiró fuera sus ojos.

Él realmente podría luchar.

Lo mataré y le sacaré sus ojos.

Él alzó a Akíntóhùndè bien alto y lo tumbó con un porrazo.

Sacó su machete, para sacarle los ojos, y puso uno en su boca y otro en su saco, como él había hecho con sus coterráneos.

Luego se dirigió al bosque y regresó con unas hojas y restregó la savia en los ojos de los monos caídos y como por arte de magia, los ojos fueron restaurados.

Todo esto sucedió delante del hijo de Akíntóhùndè, que permanecía escondido entre los arbustos.

El mono líder, después de revivir a sus compatriotas, dejo tirado allí a Akíntóhùndè y regresaron todos juntos a lo más profundo del bosque a festejar su victoria contra el cazador.

El hijo de Akíntóhùndè, salió de su escondite, llorando por la muerte de su padre, pero decidido, repitió la operación que había realizado el mono líder con las hojas remanentes, y vio como su padre volvía a la vida, con su visión restablecida, mientras le preguntaba:
¿Qué haces aquí, hijo mío?
Padre, yo le seguí a Vd. para cuidarle y así poder salvarlo Y así mismo ha sido hijo mío, tu prudencia y sagaz observación me han devuelto la vida y la vista Y esas son las hojas que se hallan solo con el pájaro Èlulùú.

Pero ningún cazador las ve ni las reconoce de manera ordinaria.

Para obtenerlas, hay que cegar a los pichones de Èlulùú, cuando la madre no está y así cuando llega, ella buscará esas hojas, de las cuales, se apodera el cazador, después que ella haya restaurado la vista a sus crías.

Y así fue como el hijo de Akíntóhùndè, salvó a su padre de las frías manos de la muerte.

Ìrosùn Òtúrúpòn
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